Los reclamos y protestas contra el Gobierno no deben caer en el terreno de la moda y la chercha

Las protestas, los reclamos al Gobierno ante políticas erradas que pueda estar aplicando, son un recurso válido y el más idóneo para llamar la atención y a la reflexión a las autoridades para que reorienten sus pasos cuando sea pertinente.

Esas acciones de la ciudadanía, que siempre deben desarrollarse pacíficamente, sin violencia, respetando a quienes puedan no estar de acuerdo con quienes se sientan indignados con las políticas oficiales, deben verse como la vía más idónea para la población exigir el adecuado comportamiento de quienes están al frente de la cosa pública... Más...



Ahora bien: los organizadores de estas manifestaciones deberían aministrarlas con la mayor eficiencia posible, con reclamos que realmente justifiquen cada acción, y procurando que la misma se dé en el momento más oportuno.

El uso excesivo de la protesta o el reclamo ante las autoridades, puede desgastarlo, desnaturalizar su esencia y caer en una especie de limbo, "relajando" así el movimiento y provocando que se le pierda el respeto y reconocimiento, tanto desde el Gobierno mismo, como desde otros sectores de la sociedad que, inclusive, pudieron identificarse con él en un momento.

Deben cuidarse sus organizadores de que, reclamos tan serios como el que se viene haciendo en lo concerniente a la Reforma Fiscal y el combate a la corrupción en la administración pública, no caigan en el terreno de la chercha y la moda con manifestaciones a cada momento y en cualquier lugar porque sí, porque hay que protestar.

El movimiento debe tener una luz, un faro que lo guíe, con una orientación y estrategia coherente y con objetivo definido, de manera que no haya dispersión y desgaste de energía en lo que se persigue. El asunto es mucho más serio de lo que nos podemos imaginar y debe asumirse y tratarse con todo el carácter que amerita, pensando siempre en el interés colectivo, en el interés de la Nación, porque de lo contrario...